Nota del editor: Algunas citas de este artículo se han traducido del inglés al español.
Read the English version here: The music man: Seymour man creates community for migrants through music
Joshua Bo Jose, 13, sueña a algún día tocar el piano como Beethoven.
Lleva una camiseta azul, una corbata plateada y un traje que se queda un poco grande. Su profesor le da un codazo hacia el piano negro. Sus manos sobre las teclas, empieza a tocar.
Su profesor de música, Jacobo Arma José Felipe, asiente con la cabeza y vuelve a sus otras estudiantes. Así es el mundo de José Felipe cada miércoles.
En un aula de color azul brillante en una iglesia sencilla y gris situada justo al lado de la calle principal de Seymour, Indiana, más que 2,000 millas de su patria, Guatemala, José Felipe comparta su pasión por la música.
José Felipe empezó la clase en 2023 en su iglesia Iglesia Evangélica Ríos de Agua Viva. Ahora se dedica a dar clase a esos mismos alumnos a tiempo completo.
Cuando llegó a la iglesia, no había musica en vivo, José Felipe dijo. Ahora tiene un coro de 60 personas y clases musicales por niños y adultos todos dirigidos por José Felipe.
José Felipe dijo que las iglesias con la musica “se ve muy bonita, muy alegre, más vivo”.
Al principio,José Felipe dijo que tenía problemas con la disciplina y recuerda los niños se burlaban o de él en ingles para que no les podía entender. Ahora, los alumnos se ríen y bromean con José Felipe mientras otros hacen la tarea en silencio.
“Me llevo bien con ellos”, José Felipe dijo. “Yo sé que ellos me respetan. He tratado de enseñarles ese tipo de valores”.
Incluso Johan Nicolás, que llevaba una camiseta de fútbol de color rojo cereza y soñaba con estar en el campo en lugar de en el aula, sonrió y dijo que su parte favorita de las clases era José Felipe.
Cada clase empieza con una lección de teoría de la música, después los estudiantes dan una presentación sobre las historias de himnos famosos como “Estoy Bien con mi Dios”, escrito por Philip P. Bliss.
Con esas lecciones, José Felipe espera que sus estudiantes valoren el significado detrás de la música.
“No solo es la música, sino el mensaje”, José Felipe dijo. “Las enseñanzas que nos deja fue lo que me animó a querer aprender y también enseñar”.
Después de las presentaciones, los alumnos trabajan en tareas de teoría de la música y José Felipe pasa unos 10 minutos con cada alumno. Les escucha tocar las canciones que tocaban durante la semana anterior como tarea.
Su pasión por la música empezó en Guatemala, donde aprendió tocar el piano de clases de su iglesia. Allá, recuerda haber visto un grupo de cantantes.
“Yo los miraba y yo decía quisiera un día llegar a ser un músico, cantar, tocar un instrumento”, José Felipe dijo.
Pero nunca imaginó que pasaría más allá de Guatemala.
“Vine por ser un loco”, José Felipe dijo. “No pensé 'Voy a ir a enseñar música’, nada simplemente pues pensé ‘Voy a ir’”.
Mientras trabajaba como trabajador del campo en California, el hermano de José Felipe le sugirió que se mudara a Seymour para trabajar en una fábrica allí.
Empezó a trabajar en la fábrica de Aisin U.S.A. Manufacturing, Inc., una empresa de origen Japonesa que hace diversos componentes para automóviles, como frenos, sistemas de transmisión y cajas de cambios.
José Felipe dijo que lo que le atrajo de Seymour fue comunidad. Dijo que encontró muchos otros guatemaltecos que hablan su idioma nativo, chuj, una lengua de la familia Maya, allí.
Una investigación de la revista National Geographic descubrió que había unos 2,000 hablantes de chuj viviendo en Seymour, o 10% de la población. La mayoridad son del pueblo de José Felipe San Sebastián Coatán.
El censo de 2020 reveló que el 14,9 % de la población de Seymour había nacido en el extranjero y que el 17,5 % habla español en sus casas.
Yesica Gaspar, un miembro de la Iglesia Evangélica Ríos de Agua Viva, dijo que le notaba un aumento de migrantes que no hablan chuj. Por eso, la iglesia que originalmente tenía todos sus servicios en chuj cambió a usar español en su culto.
“Queremos atraer más gente y, si queremos que se queden, obviamente queremos que puedan escuchar el sermón completo en español también”, dijo Gaspar.
Sin embargo, muchos de los líderes de la iglesia no hablan poco español, lo que les dificulta comunicarse con la iglesia los domingos, dijo Gaspar.
José Felipe asintió que los servicios en español han ayudado la comunidad a crecer, pero sigue usando el chuj frecuentemente cuando no está enseñando las clases. Aprendió el español en el colegio, pero recuerda que tenía vergüenza a hablar con los profesores porque no lo hablaba bien.
Barreras de idioma son presente en sus clases de música porque hay algunos alumnos que hablan más inglés que español, dijo José Felipe.
Gaspar dijo que ella también le dio cuenta y que ella tendría que usar español y ingles en escuela dominical para que todos les entendiera.
En el futuro, José Felipe espera enseñar más clases y tener un concierto por toda la comunidad a Seymour .
“Yo sé que no todos van a ser músicos, pero sé que sí van a ser otras personas y muy exitosas”, dijo José Felipe.
Joshua Bo Jose, un estudiante de José Felipe por tres años, toca las últimas notas musicales de su canción y la sala explota en aplausos.
Bo Jose sonrío. Le encanta la música porque es un reto. Quiere mejorar, y un día por fin tocará su canción favorita, “Sonata al claro de luna”, compuesta por Beethoven.
Elizabeth Schuth cubre temas relacionados con la inmigración en el sur de Indiana. Su trabajo es producido con el apoyo de una beca para el periodismo rural concedida por la Hearst Foundation. Edith Morales es apoyado por la beca también y contribuyó en la cobertura.



